¿Actuamos en la vida familiar de la misma forma que en nuestra vida profesional?
Cuando acaba la jornada laboral llegamos al entorno familiar, hay que cambiar el chip, ¿lo hacemos?, unos mas que otros pero no viene al caso, porque estemos desconectados (pensando solo en la familia), enchufados (con la cabeza en los asuntos del trabajo), o ambas cosas a la vez (habrá quien lo lleve bien), lo cierto es que no actuamos como lo hemos hecho durante todo el día, ¿cuáles son las causas?….
En nuestra actividad profesional tratamos con desconocidos y conocidos, sin embargo pocos de ellos pueden considerarse amigos. Nuestra actitud hacia ellos es profesional, actuamos de la manera que nuestro interlocutor espera, con la intención de obtener lo que de el esperamos, por el bien de la empresa o negocio. Tenemos las habilidades profesionales que necesitamos.
Vengo observando, que en el entorno familiar la relación de amistad nos lleva a comentar aspectos de nuestro interlocutor (pareja, hijo, padre e incluso amigo) que nunca se nos ocurriría comentar al interlocutor profesional, somos directos, sinceros, desaparecen las mascaras (como bien me dijo una amiga). Sin embargo ser directo y sincero a veces también implica causar daño.
Entonces ¿cual es nuestra personalidad real? Digo más, ¿cuál nos gustaría que fuese? Mi punto de vista, contestemos a la segunda e intentemos llevarla a la primera.